
Una buena borrachera al estilo mexicano no puede estar completa sin José Alfredo Jiménez. Todo un ícono en la canción ranchera mexicana; el compositor por excelencia de esas canciones que llegan al alma, si, de esas mismas que se disfrutan más con tequila, al puritito estilo Jalisco como el mismo lo dijera en una de sus fabulosas melodías.
Toda persona que se diga mexicana lo ha escuchado en alguna ocasión. Otros, como yo, no conseguimos dejarlo en el olvido cada vez que chocamos las copas en alguna tertulia.
Creador de temas tan grandes como: caminos de Guanajuato, ella, alma de acero, cuando el destino, si nos dejan, paloma querida, serenata huasteca, etc. Y como olvidar las que más me gustan: caminos de Michoacán, amarga navidad, en el último trago y desde luego el perro negro.
Todos los grandes de la canción mexicana han interpretado sus temas, desde Vicente Fernández hasta Luis Miguel, pasando por Julio Preciado, Valentin Elizalde hasta las bizarras versiones de Bacilos y Cartel de Santa.
Se dice que José Alfredo compuso mas de mil canciones, y no lo dudo. Que no sabía tocar ningún instrumento y para componer la música, le silbaba la tonada a sus amigos músicos... que grande!.
Murió joven, con tan solo 47 años. Cirrosis hepática fue la causa, debido al alcoholismo que lo aquejó desde jovén, y en palabras de él mismo "la vida sin alcohol no tenía sentido", refrendó este lema hasta el final.
En fin, es uno de los orgullos de nuestra tierra, que seguirá trascendiendo de generación en generación. Además, creo que el escuchar y más aún, cantar sus canciones es reafirmar nuestra identidad como mexicanos.
Enhorabuena, salud por Don José Alfredo.
1 comentario:
Símplemente magnífico
¿Y Gilberto el valiente dónde está sepultado?
saludos
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